Inteligencia Emocional
Saber reconocer nuestras emociones y las de los demás, diferenciar sentimientos y ponerles su etiqueta correspondiente. Emplear la información emocional como guía del pensamiento y la conducta. Ajustar las emociones para adaptarnos a un contexto o conseguir metas. Saber dónde debemos enfocar nuestra atención.
La educación desde la infancia es primordial. Enseñar a los más pequeños a definir y ponerle nombre a aquello que sienten previene múltiples sintomatologías futuras.
Aprenderemos a crear nuestro propio plan de regulación y el conocimiento de estrategias de regulación emocional.

¿Cuando debo acudir a un profesional?
- No saber reconocer las emociones en uno mismo
- Huir o negar las emociones
- Querer tomar conciencia y trabajar el autoconocimiento
- Prevenir de cara al futuro ante una mala gestión emocional que detectemos en nosotros mismos
- Darles excesiva importancia, hasta el nivel de que nos arrastren a situaciones que en absoluto buscamos.
- Incapacidad de motivarnos hacia caminos mejores.
- Incapacidad de enfocarnos y prestar atención a lo realmente importante.
- No practicar la empatía, generando rechazo del resto hacia mi persona.

