Los valores personales son puntos que definen los comportamientos de una persona. Un valor es una cualidad adquirida mediante el desarrollo de capacidades psicoafectivas individuales y colectivas. Los valores delimitan, colocando a la persona dentro o fuera de su entorno.
Los valores personales se labran con los años, pero la infancia y la adolescencia son de vital importancia. En estas etapas tiene lugar el proceso de socialización. Las relaciones sociales nos ayudan a ser capaces de distinguir aquello que nos motiva, el bien y el mal, y ajustamos nuestra conducta a lo que creemos correcto.
No obstante, un valor personal no es fijo. Las experiencias o las situaciones personales pueden moldearlos o ser destronados por otros que se vuelven prioritarios. Entonces, ¿puedo ser capaz de moldear mis valores?, ¿Puede que haya descuidado o modificado alguno de ellos sin ser consciente?, ¿Cuáles son realmente mis valores?.
Coge un lápiz, una goma, una hoja y, sobre todo, coge aire. Sigue estos pasos:
- Nombra alguna situación en la que te has sentido satisfecho/a
- Indica la acción, con quien estabas, dónde y tus sensaciones y emociones
- ¿Porqué te sentiste así?
- ¿Qué fue lo que realmente te hizo sentir así?
- Trata de ponerle nombre de valor. Aquí te dejo algunos de los valores más comúnmente valorados:
- Honestidad: Ser consecuente a la moral de uno mismo
- Respeto: Considerar al resto
- Empatía: Ser positivamente afectivo con la realidad ajena
- Voluntad: Capacidad de decidir y ordenar la conducta propia
- Solidaridad: Apoyo sin intereses
- Responsabilidad: Cumplir con aquello que anteriormente me he comprometido
- Amor: Afinidad, armonía y cercanía con otros
- Compasión: Ser consciente del dolor ajeno y evitar juzgar tajantemente
- Autodominio: Control de los impulsos
- Franqueza: Actuar sinceramente
- Integridad: Ser correcto y fiel a uno mismo
- Libertad: Actuar en palabra o acto sin restricción alguna.
Los valores personales también pueden verse influenciados por ideologías, religiones, clase social o generaciones.
Lee en voz alta: “¿Estoy siendo fiel a mis valores?”.
Reflexiona sobre hace cuanto tiempo no sientes esa sensación de felicidad, plenitud y calma. ¿Cuál ha sido el recuerdo más reciente que has escrito?, ¿Hace cuánto fue?.
Nuestros valores nos dan múltiples beneficios si actuamos respecto a ellos. Forjan nuestra esencia, otorgándonos criterios de actuación en el día a día, además nos proporcionan satisfacción. Vivir usando nuestros valores significa actuar en propósito a nuestra persona y nuestro bienestar. Son inspiración y fortaleza.
Tomar responsabilidad sobre nuestros valores nos otorga mayor libertad como personas. Y esta reflexión aplícala a todo.

