Humor y calor

En una ciudad como Valencia convivimos con mil cambios de temperatura, y no hablo en un año, sino en un mismo día. Esto no es exclusivo de Valencia. Hablo de esta ciudad porque es en las que he pasado el mayor tiempo de mi vida. Además, el verano en España suele ser muy caluroso, incluso algunos dicen que cada vez hace más calor de lo habitual. Este cambio, como cualquier otro en nuestro entorno, nos afecta. Y por tanto, requieren de adaptación y esfuerzo por nuestra parte.

Como cualquier factor externo a nosotros, nos produce una serie de síntomas identificables. Alguna de la sintomatología más habitual es:

  1. Insomnio: dificultades para conciliar el sueño, agobio durante la noche o sudoración.
  2. Cansancio: no dormir las horas diarias correspondientes a tu edad por insomnio, dormir mal, pesadez a la hora de llevar a cabo actividades o agotamiento rápido.
  3. Irritabilidad: mal humor, poca paciencia, malas contestaciones o hablarse mal a uno mismo.
  4. Mareos: migrañas oculares, estrés y ansiedad, dolores de cabeza, etc.
  5. Poca concentración: falta de enfoque en las tareas, ya sea en el trabajo, la escuela o el hogar.
  6. Nerviosismo: taquicardia y sensación de ahogo.

¿Cómo debemos actuar?

-Beber más agua de la que consumidos habitualmente

-Comer platos ligeros y refrescantes

-Mantener la casa cerrada y usar aparatos de aire

-Usa persianas y corre cortinas

-No te culpes si no rindes, no eres el único

-Una buena ducha con agua tibia y un poco fría te proporcionará energía.

La capacidad adaptación juega un papel indiscutible en este y en muchos casos. Es la habilidad que tenemos de adaptarnos hábilmente a situaciones cambiantes, y las estaciones del año son una de ellas. Debemos de estar atentos a las demandas del entorno y sacar provecho de los cambios. La experiencia es nuestro aliado si hacemos un buen uso de ella. La experiencia nos habla de como nos vemos, sentimos y estamos.