El poder de tus valores

Los valores personales son puntos que definen los comportamientos de una persona. Un valor es una cualidad adquirida mediante el desarrollo de capacidades psicoafectivas individuales y colectivas.  Los valores delimitan, colocando a la persona dentro o fuera de su entorno.

Los valores personales se labran con los años, pero la infancia y la adolescencia son de vital importancia. En estas etapas tiene lugar el proceso de socialización. Las relaciones sociales nos ayudan a ser capaces de distinguir aquello que nos motiva, el bien y el mal, y ajustamos nuestra conducta a lo que creemos correcto.

No obstante, un valor personal no es fijo. Las experiencias o las situaciones personales pueden moldearlos o ser destronados por otros que se vuelven prioritarios. Entonces, ¿puedo ser capaz de moldear mis valores?, ¿Puede que haya descuidado o modificado alguno de ellos sin ser consciente?, ¿Cuáles son realmente mis valores?.

Coge un lápiz, una goma, una hoja y, sobre todo, coge aire. Sigue estos pasos:

  1. Nombra alguna situación en la que te has sentido satisfecho/a
  2. Indica la acción, con quien estabas, dónde y tus sensaciones y emociones
  3. ¿Porqué te sentiste así?
  4. ¿Qué fue lo que realmente te hizo sentir así?
  5. Trata de ponerle nombre de valor. Aquí te dejo algunos de los valores más comúnmente valorados:
  • Honestidad: Ser consecuente a la moral de uno mismo
  • Respeto: Considerar al resto
  • Empatía: Ser positivamente afectivo con la realidad ajena
  • Voluntad: Capacidad de decidir y ordenar la conducta propia
  • Solidaridad: Apoyo sin intereses
  • Responsabilidad: Cumplir con aquello que anteriormente me he comprometido
  • Amor: Afinidad, armonía y cercanía con otros
  • Compasión: Ser consciente del dolor ajeno y evitar juzgar tajantemente
  • Autodominio: Control de los impulsos
  • Franqueza: Actuar sinceramente
  • Integridad: Ser correcto y fiel a uno mismo
  • Libertad: Actuar en palabra o acto sin restricción alguna.

Los valores personales también pueden verse influenciados por ideologías, religiones, clase social o generaciones.

Lee en voz alta: “¿Estoy siendo fiel a mis valores?”.

Reflexiona sobre hace cuanto tiempo no sientes esa sensación de felicidad, plenitud y calma. ¿Cuál ha sido el recuerdo más reciente que has escrito?, ¿Hace cuánto fue?.

Nuestros valores nos dan múltiples beneficios si actuamos respecto a ellos. Forjan nuestra esencia, otorgándonos criterios de actuación en el día a día, además nos proporcionan satisfacción. Vivir usando nuestros valores significa actuar en propósito a nuestra persona y nuestro bienestar.  Son inspiración y fortaleza.

Tomar responsabilidad sobre nuestros valores nos otorga mayor libertad como personas. Y esta reflexión aplícala a todo.