Síndrome Post-vacacional

La vuelta a la rutina después de un tiempo de vacaciones puede ser motivo de desregulación y de trastorno.

Este síndrome puede manifestarse con los siguientes síntomas: ansiedad y nervios, cambios de humor, apatía, hastío, agotamiento, desadaptación, bajo estado de ánimo, angustia, irritabilidad, inquietud, inseguridad, poca concentración, cambios en el sueño por exceso o por defecto, etc.

¿Cómo debemos actuar?

-Prepara la vuelta con tiempo

-No seas brusco con el cambio de horarios y de rutinas

-Pon en tu día a día pequeños momentos de descanso

-Reanuda esa actividad que te da vida durante el otoño e invierno

-Aprende a señalar aquello que te causa malestar. Identifícalo.

-Si el nivel de estrés es muy elevado consulta con un especialista.

La vuelta a una alimentación equilibrada y al ejercicio físico también ayudan en gran medida a retomar el resto de hábitos. Son un buen punto de partida por el que empezar la última semana de vacaciones.

La mayor parte de los síntomas citados suelen desaparecer al regular descanso y trabajo. No suele durar más allá de un par de semanas, es temporal. Debemos evitar recrearnos interna y externamente en la vuelta a ciertas obligaciones.

En caso de que no desaparezca en un periodo corto y concreto de tiempo quizá debemos barajar otras opciones. Quizá este síndrome ha ejercido la función de factor precipitante.