Autodesprecio. ¿Cómo he llegado a no quererme?

Esther tenía solo 10 años cuando su padre decidió abandonar a su familia. En aquel momento para él irse a América Latina a trabajar fue una decisión acertada. Para Esther su padre tampoco había sido una figura de cuidado, pero todavía recuerda pequeñas muestras de cariño como alguna lectura de un cuento de cara a la noche tras días sin apenas verlo, algún momento de película en familia en el salón, etc.

A la pequeña le encantaba pasar tiempo con su padre, pero al estar poco, llegó a creer que ella y su madre habrían hecho algo mal para que él se marchara. No volvió a verle.

Susana recién cumplía 40 años cuando le regalaron a su hija la primera mascota. Ella y su familia se fueron durante una semana a un pueblo del norte de España, por lo que decidieron que lo mejor era dejar a su perro con una pareja de amigos que vivían en un chalet con otro perro. Ellos se encargarían de todos los cuidados.

A la semana volvieron a recoger a su perro. Al llegar, los amigos les informaron de que los dos perros se habían peleado. Una vez subieron a su perro al coche se percataron, al tocar una parte de su pierna trasera, que este sentía mucho dolor. Al acudir al veterinario este les dijo lo que ya habían observado, su perro tenia una mordedura de otro perro más grande y tenía la pierna bastante infectada. Cojeó ya durante toda su vida.

Para Susana cada vez que debe tomar una decisión es un mundo, se cuestiona constantemente si cada una de las decisiones que toma es coherente y apropiada.

Mario tiene 12 años y está cursando primero de Educación Secundaria Obligatoria. Cada vez que recibe un suspenso en un examen comienza a sentir calor, malestar con aquellos que se encuentran a su alrededor y desarrolla una actitud bastante agresiva física y verbalmente. Cuando se le ha preguntado porque se pone así, dice no saber el motivo.

Hace ya unos meses en consulta encontramos que el verdadero origen del enfado era una tristeza repentina que le invadía todo el cuerpo y saturaba sus pensamientos.

Nerea tiene pareja desde hace 3 años. Acudió a consulta animada por su madre después de la primera ruptura con su chico, cuando llevaban un año y medio de relación. El motivo fue la perdida de confianza de él hacia ella por leer unas conversaciones con otro chico con el que ella relató no haber tenido nada.

Este hecho le hizo cuestionarse hasta que punto ella era buena o mala persona. Comenzó a evitar a todos los chicos, incluso a sus amigos de la infancia, por miedo a que su pareja se confundiese. A día de hoy cree que no está enamorada y considera que ya ha aguantado demasiado, pero tiene miedo de que su chico piense que es por otra persona. También dice que ya no tiene amigos ni sabe entablar una conversación con chicos. Además, en alguna ocasión ha pensado que es muy fea y que debe restringir sus ingestas en exceso.

Carlos tiene 38 años, y trabaja en la misma empresa desde hace un par de años. Antes de llegar a esta empresa estuvo 4 años trabajando en otra y 3 en la última, ambas del mismo sector. El motivo por el que se marchó fue «no ver un buen modo de trabajo por parte de sus compañeros y sentirse poco valorado». Actualmente se arrepiente de su última decisión, cree que la actual empresa es aun peor que sus experiencias previas. Ha llegado a plantearse que el problema lo tiene él.

Estas son situaciones que pueden generarnos autodesprecio. Los traumas, el arrepentimiento, la mala gestión e identificación de las emociones, las malas experiencias en relaciones de amistad o sentimentales, y la autoestima baja por diversos motivos, como puede ser el perfeccionismo o una mala aceptación de nosotros mismos, pueden ser nuestro mayor adversario.

Debemos estudiar que es lo que nuestra mente a considerado como origen del problema después de un hecho desagradable acontecido, y así trabajar en nosotros mismos para desenredar los baches que tan solo existen en las redes de nuestra mente, y que solo nosotros somos capaces de deshacer.

Algunos consejos para llevarlo a cabo:

  1. Indaga en ti mismo. Anota tu pensamiento diario más duro hacia tu persona.

2. Toma parte de qué te hace sentir cuando te viene a tu cabeza. Anota en la misma hoja.

3. Marca el nivel de malestar que te origina del 1 a 6.

4. ¿Eres capaz de relacionarlo con algún evento concreto del pasado?. Lo primero que te venga a la mente, redáctalo.

5. ¿Qué puedes hacer para olvidarte de ello?.